Soy Mirta Giménez de Duré, madre de Mauricio José

Este proyecto nace con la experiencia pasada con la enfermedad de mi hijo Mauricio Jose Duré Giménez de 12 años, alumno del 6º grado año 2014 del Colegio Salesianito, quien padeció la enfermedad de leucemia mieloide aguda 4 y 5.

Detrás de Mauri se movieron muchísimas personas, de su querido colegio Salesianito, compañeros de trabajo, ex compañeros de trabajo, Jefes, ex Jefes, parientes, amigos, conocidos, y gente que fuimos conociendo en el camino tanto en Paraguay como en Brasil, esos apoyos fueron incondicionales, rezando, con apoyo logístico, económico, donaciones de sangre etc.

El se trató inicialmente en el país durante 40 días donde padecimos todo tipo de dificultades y tratos no adecuados, carencias de todo tipo, infraestructura, equipos, remedios, insumos, falta de higiene total, incluso carencias de médicos de diferentes especialidades ya que esta enfermedad requiere que el paciente sea monitoreado por diferentes especialidades médicas.

Luego, mediante las ayudas recibidas, continuó su tratamiento totalmente gratuito en el GRAACC de San Pablo, Brasil, donde encontramos un tratamiento altamente profesional, con una infraestructura adecuada y con la provisión de medicamentos de última generación; insumos de la mejor calidad, además de que el paciente tiene a disposición médicos de todas las especialidades para su control, un sistema informático en el que se registra todo lo relacionado al paciente y su tratamiento, allí priorizan también la salud emocional del paciente, el trato humano es excelente, donde Mauri se sintió como en su casa y que todo el cuerpo médico y enfermeras eran sus hermanos, recibió cariño de todo el personal del GRAACC y sin discriminación alguna por ser extranjero, los parientes del paciente solo se ocupan de acompañarlo en lo afectivo y apoyo emocional nada más; porque del resto ellos se encargan, incluso de proveer sangre, plaquetas y todo lo que necesite. Adicionalmente tienen espacios de juegos, de lecturas, espacio espiritual para descansar y rezar, un piso es destinado a la escuela, cuentan con profesores de diferentes materias que acompañan a los niños, con voluntarios que están allí para lo que uno necesite, … en fin… lo opuesto del tratamiento que recibió en nuestro país.

Al tercer día de ingresar al GRAACC le dije a Mauri que cuando él se curara vendríamos a Paraguay a trabajar, para que en nuestro país tengamos un hospital de la altura del GRAACC, ya que por algo Dios nos puso esta prueba, y tengamos conocimiento de lo carente que es el servicio de salud en nuestro país, para luego conocer que existía un hospital modelo como el GRAACC. Pasado 5 días, me volvió a preguntar si yo había comenzado la actividad para que en Paraguay se tenga ese hospital, le contesté que no, porque ahora teníamos que ocuparnos de que él esté bien primero; y ahí él me dijo que ya estaba bien, en buenas manos y que empiece con mi trabajo porque en Paraguay estaban sufriendo muchos niños……

Mauricio falleció el 17.03.15 luego de 6 meses de tratamiento y paso a formar parta del reino celestial y nos dejó la gran tarea de concretar con la bendición de Díos y el Espiritu Santo, la creación y el funcionamiento de un Hospital Oncológico para Niños y Adolescentes ( HONA) en Paraguay, teniendo como referencia el Hospital GRAACC de San Pablo, Brasil.

Y es así que inicie en noviembre del 2015 mi campaña, con una nota que esta anexa a esta página, la cual les invito a leer detalladamente para comprender mejor las peripecias que pasa la gente que padece este tipo de enfermedad y el porqué debemos poner cada uno de nosotros nuestro mejor y mayor esfuerzo para lograr este objetivo que ahora es de todos.

A este proyecto por cierto muy pretencioso se adhirieron 134 miembros fundadores y estoy segura en base a experiencias que cuando uno se propone y actúa todo es posible más aún con la ayuda de Dios a quien nos encomendamos para llegar a la meta.

TTambién estoy convencida de que si en nuestra vida hacemos algo por los necesitados y por los que sufren, por los que están desesperados y sin tener posibilidades, para que reciban tratamientos dignos y con las últimas tecnologías. Al final de nuestras vidas, estaremos tan satisfechos y en paz con nosotros mismos porque podremos decir "mi pasar por este mundo no fue en vano porque he ayudado a mejorar la calidad de vida de algunas personas".

No debemos ser ajenos al padecimiento de esta enfermedad por no haberlo vivido de cerca y si nos ha tocado podemos por lo menos tener la satisfacción de reaccionar positivamente para hacer de la experiencia un beneficio para otros. Hay que tener en cuenta además que esta enfermedad lastimosamente se encuentra en crecimiento.

“Es por todo esto que en Paraguay debemos tener un hospital igual. Nos merecemos”

Mirta de Duré
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